LA LUNA LLENA DE AGOSTO

Agosto marca el final de una etapa, el cambio de estación. En este mes se preparan las recolecciones de la cosecha que se alargarán hasta octubre. En todas las culturas del hemisferio norte está asociada con este hecho: para los cherokees la de agosto es la Luna del fruto, y los indios Dakota la llaman la Luna que todo madura, y para la tradición Choctó es la Luna de las Mujeres. En las culturas celtas se la denomina Luna de Grano o Luna de Maíz, considerado el rey de los granos. Lo cierto es que el crecimiento de los cultivos se ralentiza, las raíces comienzan a acumular energía y los animales incrementan la ingesta de alimentos para generar grasas y así poder afrontar el invierno. Es el momento en que en el entorno rural se dedican más horas a las cosechas y se preparan las conservas caseras.
Es el momento de hacer rituales para agradecer nuestras cosechas personales, aquello que sembramos, hemos cuidado y mimado con paciencia y de lo que ahora recogemos los frutos. Momento de agradecer todo aquello de lo que disfrutamos: buena salud y abundancia, reflexionar sí hemos alcanzado los objetivos que nos marcamos al final del invierno, compartiendo con familiares y amigos comidas en las que no puede faltar el pan, bizcochos o pasteles, como representación del grano.
Es el momento de hacer una ofrenda a la madre tierra, plantando algunas semillas que germinarán en la siguiente primavera.
Este año la luna llena cae en el signo de Acuario, hecho que debemos aprovechar para reforzar las conexiones con nuestros seres queridos, creando una red plateada o psíquica que refuerce nuestros lazos con ellos. Encenderemos una vela blanca y sentados tranquilamente, imaginaremos una serie de hilos plateados que nos unen y conectan con los familiares y amigos, hasta formar una telaraña plateada. Este ritual de origen wicca te ayudará a desarrollar el potencial de compartir premoniciones y sueños.

Silvia Rossi

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