La leyenda de Canaima

Hace mucho tiempo, cuando los indios Caribe habitaban las costas de Venezuela, un Viejo chamán tuvo una visión, una visión de horror y destrucción: vendrían unos habitantes de otros mundos que acabarían con ellos. Espantado con su visión, envió a su primogénito a que saliese hacia las tierras del sur en busca de una montaña lo suficientemente alta como para divisar un sitio donde poder trasladarse y asentarse.

Antes de partir, el chamán le dio como protección una botellita con un agua sanadora, que debía utilizar con buen juicio si sufría alguna herida o tenía alguna dolencia por el camino. El joven Caribe se colgó la botellita al cuello y partió en busca de un lugar bien alto que le proporcionase una buena perspectiva. Todo el poblado salió a despedirlo e inició un largo camino hacia el interior del territorio, que le llevó meses. Cansado de no encontrar un sitio lo suficientemente alto, ya al borde de la desesperación, se topó con un águila gigantesca que se había lastimado un ala, impidiéndole volar. El joven tuvo una idea, y llegó a un acuerdo con el águila: él le curaba el ala y ella lo llevaba a la cima más alta que hubiese para poder cumplir su cometido. Una vez curada, lo agarró con sus alas y lo depositó en la cima de una montaña desde donde divisó un lugar idóneo para trasladar a su gente, y en su azoramiento por recorrer la cima y tener mejor vista tropezó, cayendo de bruces y rompiendo la botella de agua mágica. Al tocar el suelo el agua hizo brotar un manantial, creando el salto de agua más alto del mundo, conocido hoy en día como el Salto Angel. Debido a esta agua la tierra se llenó de árboles frutales.

Nuestro Caribe regresó a su pueblo, ayudado por el águila agradecida, y le reportó a su padre, el viejo chamán, todo lo que había visto y le había sucedido.

Nuestro chamán convocó a los chamanes de los poblados cercanos y les informó de la horrible visión que había tenido, y que ya había localizado una nueva tierra donde estarían a salvo. Desafortunadamente pocos lo creyeron, así que pocos fueron los que lo siguieron, dejando atrás las costumbres caribes e instalándose en los alrededores de los tepuys.

Algunos años más tarde llegaron los españoles a los que los indios Caribe plantaron cara, lo que les costó su exterminio.

Así surge Canaima, poblada por los pemones, una etnia que desciende directamente de los caribes, y que siguen disfrutando de las bondades del agua mágica.

Canaima, para mi uno de los lugares más mágicos de éste mundo y probablemente, de otros.

Silvia Rossi20140609-145621-53781016.jpg

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