LA EXTRAÑA ENFERMEDAD DEL BAILE

 Entre los siglos XIV y XVII centro Europa sufrió un fenómeno social totalmente extraño. Este comportamiento afectó a hombres, mujeres y niños; no había ningún tipo de discriminación, y consistía en un contagioso baile frenético y errático. Aunque la primera referencia que tenemos de este sorprendente comportamiento data del siglo VII.La Nochebuena de 1020 en Bernburg (Alemania), 18 mendigos comenzaron a danzar y cantar alrededor de la iglesia mientras se estaba oficiando misa, a lo que el párroco, enfurecido, después de varias amenazas instándoles a parar, acabo lanzándoles una maldición.

En 1278 alrededor de 200 personas se pusieron a bailar de forma descontrolada sobre un puente en el río Meuse (Alemania) hasta que el puente se dio, causando una masacre. Algunos de los supervivientes se dirigieron a una ermita dedicada a San Vito, donde se calmaron y recobraron la normalidad. A raíz de este episodio lo que se conocía como la enfermedad del baile pasó también a denominarse el baile de San Vito.

En el año 1374, a lo largo del valle del Rin, los habitantes de docenas de ciudades enloquecieron simultáneamente, lanzándose a las calles a bailar frenéticamente, sin prácticamente parar a descansar o a comer, durante varios días seguidos. El fenómeno se extendió hasta el noroeste de Francia y por los Paises Bajos, durando varios meses.

Pero en el año 1518, a mediados de julio, una mujer llamada frau Troffea, en Estrasburgo, salió a la calle a bailar, y así estuvo durante varios días. Pasada una semana alrededor de 100 personas la seguían, sin poder reprimir unas irresistibles ganas de bailar sin descanso, las autoridades, alarmadas creyeron que si continuaban danzando día y noche terminarían con ese sufrimiento, así que contratar un músicos para que los animasen con gaitas y tambores, y también contrataron a bailarines profesionales para que nos acompañasen. Pero a medida que fueron pasando los días algunos de los ciudadanos danzarines les comenzó a fallar el corazón de puro exhausto. Para finales de agosto ya eran unos 400 los contagiados por esta locura colectiva. El fenómeno no acabó hasta mediados de septiembre dejando docenas de cadáveres atrás.

Inexplicablemente en el siglo XVII acabaron este tipo de fenómenos, no volviéndose a repetir nunca más. Todavía no se han encontrado explicaciones convincentes a este extraño comportamiento humano. Algunos historiadores quisieron achacar este hecho a la ingesta de cornezuelo, un psicotrópico característico del centeno, el problema es que la gente que bailaba no sufría de alucinaciones, además este alucinógeno ataca la presión arterial de las extremidades por lo que sería complicada la coordinación de movimientos. También se ha especulado en que podrían ser miembros de algún culto herético o satánico, pero en la época nunca fueron tratados como herejes o endemoniados, y además los afectados solían pedir ayuda para poder parar de bailar. Otra teoría es que esta gente entraba en trance debido a la extrema pobreza, el hambre y la desesperanza, que unido todo a la superstición religiosa los hacía actuar de esta curiosa forma. Pero yo me pregunto¿acaso no hay países hundidos en extrema pobreza hoy en día, donde la esperanza es un espejismo y están atenazados por creencias religiosas limitantes? ¿Por qué no se ha vuelto a dar el fenómeno?
Silvia Rossi

 

You may also like...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

A %d blogueros les gusta esto: