LA ASTROLOGIA Y LOS MITOS: LEO

20140802-222757-80877480.jpg
En la mitología mesopotamica nos volvemos a encontrar con nuestro héroe, el rey de Uruk, Gilgamesh. Gilgamesh, después de la muerte de Enkidu, viajó solo al otro lado del llano cubierto de pasto y el desierto abrasador. Una noche, en un desfiladero, fue enfrentado por dos leones. El tamaño de los leones lo aterrorizó. Levantando su cabeza a la luna, Gilgamesh oró, «¡Oh, Sin, dios de la luz que brilla en el cielo nocturno, protégeme!»
Gilgamesh sacó la daga de su cinturón y levantó el hacha. Aproximándose a las bestias tan recto como el vuelo de una flecha, las mató, las desolló y las troceó en pedazos. Cubrió su cuerpo con sus calurosas pieles, porque su propia ropa estaba ya rota y andrajosa. Él comió algo de su carne, porque la comida que había llevado consigo se había terminado.
El mito griego que se identifica con el signo de Leo es la del León de Nemea.
Este fue el primer trabajo que Eusterio impuso a Heracles, matar y desollar al León de Nemea, una bestia enorme con una piel a prueba de hierro, bronce y piedra. Hay varias versiones sobre el nacimiento del León, yo he elegido esta: Selene, por el expreso deseo de Hera, creó al León con espuma de mar encerrada en un gran cofre, y que Iris lo llevó a las montañas nemeas. Cuando Heracles llegó a Cleonas se alojó en casa de un pastor llamado Molorco, cuyo hijo había matado el León. El pastor estaba a punto de sacrificar un carnero a Hera y Heracles se lo impidió. Le dijo que esperase treinta días y sí volvía, lo sacrificase a Zeus. En caso de que no volviese debía sacrificarlo en su nombre, como héroe.
Heracles no consiguió encontrar a nadie que lo orientase, el León había hecho estragos entre la población, y tuvo que recorrer varios montes antes de encontrarlo. Finalmente lo halló en el monte Treto, salpicado de la sangre de su última víctima. Empezó lanzando,e una andanada de flechas, pero estas rebotaron en su piel, y el León se relamió la quijada y bostezó. Lo siguiente que utilizó Heracles en su lucha fue la espada, que se dobló como sí fuera de plomo. Finalmente levantó la clava y asestó con ella un fuerte golpe en el hocico de la bestia, que se retiró a su cueva pero no porque estuviese herido, sino por el zumbido que el golpe le produjo en los oídos. Heracles tomó conciencia de que no podría derrotarlo con ningún arma, así que se introdujo en la cueva dispuesto a luchar en un enfrentamiento cuerpo a cuerpo. El León le arrancó un dedo de un mordisco pero Heracles le agarró la cabeza por debajo de su brazo y lo apretó hasta estrangularlo. Se echó el cuerpo de la fiera al hombro y regresó a Cleonas, llegando al cabo de los treinta días y encontró al pastor preparado para hacer el sacrificio en su nombre. Juntos sacrificaron el carnero a Zeus.
Parece ser que Heracles anduvo desconcertado durante un tiempo ya que no encontraba modo de desollar al animal, hasta que tuvo la idea de utilizar las propias garras del animal. Utilizó la piel invulnerable del León como armadura y la cabeza como yelmo.
Para qué quedase constancia de su azaña Zeus convirtió al León en constelación. Curiosamente es una de las constelaciones más brillantes del zodiaco.
20140802-235441-86081739.jpg

Entre las deidades griegas Apolo es el dios que guarda más vínculos con el Sol, planeta que rige este signo. Dios de la luz y la sabiduría, representa el lado superior de la naturaleza humana, los valores racionales y las conquistas de la civilización.

Silvia Rossi

También te podría gustar...