¿HALLOWEEN? O ¿NOCHE DE DIFUNTOS?. Mi crónica del programa.

DON JUAN ¡Cielos! ¿Qué es lo que escuché? ¡Hasta los muertos así dejan sus tumbas por mí!

Mas sombra, delirio fue. Yo en mi mente la forjé; la imaginación le dio

la forma en que se mostró, y ciego vine a creer en la realidad de un ser que mi mente fabricó.

Mas nunca de modo tal fanatizó mi razón mi loca imaginación con su poder ideal.

Sí, algo sobrenatural vi en aquella doña Inés tan vaporosa, a través aun de esa enramada espesa; mas… ¡bah! circunstancia es ésa que propia de sombras es.

¿Qué más diáfano y sutil que las quimeras de un sueño?

¿Dónde hay nada más risueño, más flexible y más gentil?

¿Y no pasa veces mil que, en febril exaltación, ve nuestra imaginación

como ser y realidad la vacía vanidad de una anhelada ilusión?

¡Sí, por Dios, delirio fue! Mas su estatua estaba aquí.

Sí, yo la vi y la toqué, y aun en albricias le dial escultor no se qué.

¡Y ahora sólo el pedestal veo en la urna funeral!

¡Cielos! La mente me falta, o de improviso me asalta algún vértigo infernal.

¿Qué dijo aquella visión?¡Oh! Yo la oí claramente, y su voz triste y doliente resonó en mi corazón. ¡Ah! ¡Y breves las horas son del plazo que nos augura!

No, no ¡de mi calentura delirio insensato es!

Mi fiebre fue a doña Inés quien abrió la sepultura.

¡Pasad y desvaneceos; pasad, siniestros vapores de mis perdidos amores y mis fallidos deseos!

¡Pasad, vanos devaneos de un amor muerto al nacer;

No me volváis a traer entre vuestro torbellino, ese fantasma divino que recuerda una mujer!

¡Ah! ¡Estos sueños me aniquilan, mi cerebro se enloquece…

y esos mármoles parece que estremecidos vacilan!

(Don Juan Tenorio de Jose Zorrilla)

teenorio

Hubo un tiempo en España, y no hace tantos años, en que en las noches de difuntos las familias se reunían en torno a la mesa para degustar productos típicos, castañas, boniatos, panellets, dependiendo del lugar donde residieran, mientras en el único canal de televisión que existía por entonces reponían una nueva versión de la obra “Don Juan Tenorio”. Pero los tiempos cambian, ahora las familias rara vez se reúnen en torno a una mesa, casi nadie conoce el Tenorio, y la noche de difuntos se llama “Halloween”

No voy a valorar ni opinar, el  mundo es global, en realidad siempre lo ha sido, las tradiciones se mezclan con las culturas allá por donde pasan, y la historia va pasando de boca en boca hasta convertirse en leyenda, de modo que me quedaré solo con una idea. Una noche al año, los espíritus de los difuntos sale de sus tumbas para mezclarse con los vivos, cuerpos y almas conviven durante unas horas en un mismo plano. Una noche en la que quizás cueste diferenciar a unos de otros, en la que quien sabe si en realidad los espíritus regalan caramelos a los niños, o espectros infantiles acuden a tu puerta para reclamar sus golosinas.

Y tras la noche, llega el día del culto a los que ya se han ido, en algunos países la gente acude a los cementerios para comer y celebrar con sus difuntos la festividad. Comen, beben y  brindan junto a los que suponen aún están allí.. Limpian sus lápidas , les ponen las flores y hablan con ellos, con estos que tan a menudo nos hablan a nosotros a diario, aunque en la mayoría de los casos no podamos, o no queramos oírlos.

Día de difuntos, Halloween, supongo que en el fondo da igual, una noche en que nos reímos del miedo, o en la que el miedo se ríe de nosotros. En la que rendimos culto a los muertos, en las que evocamos a nuestras peores pesadillas, en la que nos reímos de nuestros miedos, y en la que el cielo y el infierno se reúnen en un mismo plano, aquí en la tierra.

Una vez oí decir que cuando los muertos no quepan en el infierno, caminaran por la tierra. ¿Leyenda? ¿Profecía? No lo sé, pero me gusta pensar que en el calendario, existe una noche en que eso ya sucede, la llames como la llames.

difuntos

Empecé con el Tenorio, y con el Tenorio acabó, a lo largo de los años aprendí algunas frases de memoria, de modo, que aprovechare  este momento para citar a una de mis favoritas.

Llamé al Cielo y no me oyó

Pues si sus puertas me cierra

De mis males en la Tierra

Responda el cielo…no yo.

 

Fran González

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