GHOST CLUB. El club de los escritores ocultistas.

Corrían los años en los que el  ocultismo estaba de moda entre la élite y en que los médiums se convertían en grandes figuras en la sociedad con mucha influencia en diferentes círculos. Como muchos otros, desde la aristocracia hasta las clases menos favorecidas, l os círculos literarios también se  sumaron a esta corriente. En 1862 y contando con Sir Arthur Conan Doyle como principal valedor, se fundó el Ghost Club.

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Entre los socios fundadores de “The Ghost Club”, se encontraba Charles Dickens, que ya con su “Cuento de Navidad” había hecho una incursión en el mundo de los espíritus, aunque en realidad el gran éxito de su novela radicó en que los británicos volvieran a sentir devoción por las prácticas de las fiestas navideñas, costumbre que estaba a punto de desaparecer.

En esa Inglaterra Victoriana, en el que todo el mundo que se preciara pertenecía a un Club, The Ghost Club fue creado con el objetivo de crear tertulias sobre el mundo espiritual y para la búsqueda de de encontrar la forma de contactar con los muertos. Las interminables actas, en las que se reflejaban sus reuniones, gozaban de una exquisita calidad literaria pero de un escaso, o más bien nulo resultado en conclusiones.

Dickens fue uno de los principales animadores del Ghost Club, llegando a convertirse prácticamente en el alma del grupo, hasta tal punto que tras su muerte en 1870 la organización languideció y estuvo a punto de desaparecer. Sin embargo, Doyle, decidió ocupar el papel protagonista y el Club renació con nuevos ánimos.

 Si Dickens era más una persona curiosa, pero muy crítica con los estafadores, Doyle era un verdadero convencido de la fe espiritista, sus enfrentamientos con los incrédulos acostumbraban a llenar muchas de las páginas de la prensa londinense.  Otros grandes pensadores se apuntaron al Club, entre ellos, el físico Oliver Lodge, además de mediums de moda, como Florence Cook.

Pero no sólo fue Doyle uno de los autores más conocidos que pasaron por el Ghost Club, en 1911 se unió el gran poeta W. B. Yeats, cuyo interés por las leyendas, el folclore, la astrología y el mundo de lo oculto era conocido por todos. Doyle y Yeats coincidieron en el club en una época en la que la investigación sobre el mundo de lo oculto se expandió a los nuevos tipos de magia que llegaban a occidente: la magia egipcia y el auge de la teosofía.

Otro de los grandes fichajes fue Aleister Crowley.  el gran ocultista y mago de principios del XX, lamentablemente este no era muy participativo, ya que gustaba más de visitar alguno de los salones del Hellfire Club, una sociedad más ocupada de lo carnal que lo espiritual.

El Ghost Club se mantuvo activo durante las siguientes décadas, aunque con un progresivo abandono de las élites culturales, a medida que se abandonaba la curiosidad sobre el más allá y los mediums perdían su papel como grandes figuras sociales. Estuvo a punto de desaparecer en 1936, pero se recuperó a mediados del siglo XX en una etapa más interesada en temas como el fenómeno OVNI o la Criptozoología.

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Actualmente el Ghost Club está inscrito cono organización no lucrativa, manteniéndose fiel a sus raíces, reunir a personas de mente abierta para debatir e investigar fenómenos inexplicables y registrar sus resultados para la posteridad.

Fran González

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