FABER-KAISER Y SU JESUS VIVIO Y MURIO EN CACHEMIRA

A lo largo de la historia varios autores han afirmado haber encontrado pruebas de la existencia de escritos en India y Tíbet que apoyan la creencia de que Cristo estuvo en la India durante el periodo oculto de su vida, entre los 12 y los 30 años. De hecho, se citan antiguas creencias en varios lugares de la India de que Jesús pasó por allí en tiempos de la antigüedad.​ Un manuscrito sobre una visita de Jesús al Tíbet fue relatado por Nicolás Notovitch, un aventurero de la aristocracia rusa que profesaba la religión judía  (1894). Después, varios otros autores escribieron sobre el asunto, incluyendo el líder religioso Mirza Ghulam Ahmad, fundador de la secta islámica Comunidad Ahmadia(1899), el escritor estadounidense  Levi H. Dowling autor de “El evangelio de la era de Acuario de Jesús, el Cristo de la era de Piscis” la historia de los años perdidos de Jesus, a los que segú él tuvo acceso tras cuarenta años de meditación (1908), Swami Abhedananda,​ místico hinduista, y Nicolás Roerich un artista ruso, filósofo, escritor, arqueólogo, viajero, que llego a escribir más de treinta obras y pintar alrededor de 7.000 lienzos)​ (1923-1927)

Sin embargo, existe un libro llamado “Jesús vivió y murió en Cachemira” escrito por Andreas Faber-Kaiser, aproximadamente de 249 páginas escrito entre 1976 a 1989, que expone abiertamente la idea de que Jesús no muriera en la Cruz, sino que una vez curado de las heridas causadas por la crucifixión, curación en la que se dice intervino hasta el propio Pilatos en compañía de su esposa, emprendiera la huida hacia el Este, en busca de las tribus perdidas de Israel. Jesús habría llegado así a Cachemira, en donde comenzaría una nueva vida y moriría —a edad muy avanzada— de muerte natural. Su tumba se venera hoy en Srinagar, capital de Cachemira.

El propio Faber-Kaiser viajó al norte de la India para recoger testimonios y documentación sobre el terreno, para verterla luego en este libro que daría a conocer a Occidente y se convertiría en todo un best seller de la época.

Como resultado de haber sobrevivido a las heridas que le causara la crucifixión, Jesús comenzó una segunda vida en Cachemira, una región India en la cordillera del Himalaya y que por su situación geográfica ha sido origen de diversas disputas y que actualmente controlan en una división de tres parte China, India y Pakistán, lugar donde, por lo visto, ya había residido con anterioridad, en sus años perdidos, y que se supone en cuya capital de verano Srinajar está enterrado su cuerpo en una tumba que se venera desde hace casi 1900 años.

En Cachemira se registran hombres y mujeres que afirman, o afirmaban, vivía un descendiente llamado Basharat Saleem. Y que este mismo, proveyó el árbol genealógico de su familia que, arrancando de Jesús llega íntegro y sin lagunas hasta su misma persona.

El escritor señala que todos los nombres Yusu, Yusuf, Yusaasaf, Yuz Asaf, Yuz-Asaph, Issa, Issana, Isa, que aparecen en textos, leyendas y recuerdos cachemires, son todos ellos traducciones del nombre de Jesús, topónimos de traducciones de su nombre en las lenguas cachemir, árabe o urdú

La tumba está situada en el distrito Khanyar, en pleno centro de la ciudad de Srinagar, como ya hemos dicho, capital en los meses de verano de Cachemira. En el Rozabal, edificio musulmán destinado a los profetas es donde se ecuentra la tumba, la única no orientada según la costumbre islámica, sino la judía, un plafón de madera indica quien está enterrado allí “ahí reposa Yuza Asaf, que llegó al valle de Cachemira muchas centurias antes, y dedicó su vida a la oración y a la prédica de la verdad”.

Allí también hay un relieve con las huellas de los pies, en la que se afirma había inicialmente un crucifijo y un rosario. También se dice que el profeta se vestía con una túnica blanca, que hablaba con los ángeles y que decía que era hijo de una virgen.

En cuanto al escritor, un barcelonés de origen alemán, considerado uno de los mejores investigadores del fenómeno ovni, los misterios y la conspiración, murió a los 49 años.  En 1.988 publicó “Pacto de Silencio”, donde denunciaba el uso de sustancias tóxicas perjudiciales para la salud humana por parte de la compañía Bayern con el beneplácito de la élite mundial.

En octubre de 1.993 pocos meses antes de su muerte un artículo publicado en la revista Mas Allá de la ciencia, bajo el título de “Confesiones de Andrea Faber-Kaiser entre la vida y la muerte” reconoció que era portador del VIH, sin poderse explicar cómo había podido infectarse, y relacionándolo con sus investigaciones publicadas en “Pacto de Silencio” ya que tanto él como otros investigadores y médicos que intentaron avanzar en el origen del Sida y otras enfermedades víricas murieron o padecieron súbitas y extrañas enfermedades.

Fran González

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