Experiencias extracorpóreas: Qué son y cómo inducirlas

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Los límites entre las dimensiones se están haciendo más delgados.
En nuestra vida cotidiana vivimos como si la realidad estuviese sujeta a las dimensiones de espacio y tiempo, y como si todo cuanto ocurre en ella estuviese gobernado por las leyes físicas. Este modo de pensar es útil en muchos sentidos sin embargo tiene algunas limitaciones a la hora de intentar explicar las interacciones entre la realidad espiritual y el mundo que consideramos físico. La experiencia de nuestra conciencia, de nuestros pensamientos y de nuestras emociones suele referirse a un mundo físico, pero no es ella misma un fenómeno físico. Paradójicamente, nos es imposible restar nuestra propia conciencia de nuestra experiencia del mundo físico. Los colores son “vistos”, los sonidos son “oídos”, las texturas son “palpadas” por alguien.

Por eso acá adoptamos un punto de vista distinto al convencional. Según este punto de vista existimos en un “universo contenedor” de naturaleza “espiritual” que contiene infinitas realidades. El universo físico que conocemos y sus dimensiones de espacio y tiempo solo son una apariencia dentro de este “universo contenedor” o multiverso.
Nosotros no solo habitamos este mundo físico sino que habitamos simultáneamente este multiverso y experimentamos su reflejo como una vida desenvolviéndose en el espacio y el tiempo.
El propósito de este multiverso es el de conocerse mejor a sí mismo a través de seres que lo habitan (todo tipo de seres) y cuyas experiencias (sin excepción) contribuyen a su continua expansión.
Conforme a la metáfora del espacio tiempo, nuestro sentido común sugiere que nuestro espíritu se halla también en un tiempo y un espacio determinado por nuestro cuerpo.

Sin embargo, basta con mirar esta propia página web para movernos más allá de ese modelo. Esta página NO necesita estar en su computador para ser vista, su computador es solo la TERMINAL o la interfaz a través de la cual este mensaje llega a usted. De igual modo su cerebro no necesita almacenar su YO, solo necesita acceder a él y desplegarlo. Su YO podría perfectamente desplegarse fuera de su cuerpo y/o actuar dentro de él al mismo tiempo, dado a que somos criaturas o seres multidimensionales.

Siguiendo con este ejemplo no solo usted puede acceder a estás “páginas” sino cualquiera que disponga de la interfaz apropiada y establezca la conexión adecuada.
El pensamiento mismo, el sueño y las experiencias “extracorpóreas” son todos tipos de experiencias u ocurrencias del YO en planos multidimensionales, es decir, que aunque tengamos un cuerpo físico (interfaz) por medio de la cual nuestro YO opera en la dimensión física, nuestro espíritu y nuestro YO pueden operar e interactuar indistintamente con las demás dimensiones.

Durante la vigilia nuestros pensamientos se crean generalmente a partir de nuestras experiencias físicas en conjunto con los patrones aprendidos por nuestro cerebro y cuerpo a lo largo de la vida. En la mayoría de los casos mientras nuestra conciencia se focaliza en la dimensión física y en el control consciente de nuestros actos en ella, ignoramos las dimensiones extrafísicas y que podemos interactuar con ellas por medio de nuestros pensamientos y formaciones mentales.

Hay sin embargo excepciones como las que se observan en quienes aún no han sido “educados” en una cultura que niega la espiritualidad. En particular no es raro encontrarse con niños que en plena vigilia pueden observar e interactuar con seres de otros planos a los que erróneamente los adultos llaman en muchas ocasiones “amigos imaginarios”, etc. De manera similar, en muchas culturas milenarias quienes muestran la capacidad natural de interactuar con otras dimensiones (por ej. chamanes) son apreciados, respetados y protegidos por la comunidad.

En los sueños el multiverso intenta mostrársenos tal como es, libre de las restricciones de la lógica espacio-temporal. Cuando dormimos, nuestra consciencia se abstrae de la dimensión física, y comienza a viajar a través de todas las dimensiones. Sin embargo, a menudo creemos carecer de la seguridad de poder interactuar con él de manera activa tal como lo hacemos en la dimensión física. Esta creencia es reforzada por nuestro “retorno” a la realidad física al despertar. Al despertar el contenido del sueño no es meramente recuperado por nuestro cerebro, sino que de manera automática es completamente reelaborado en función de nuestras formaciones mentales, experiencias previas, traumas, etc., lo que a menudo resulta en que estos “sueños” carezcan de lógica para nosotros. Al negar o desestimar las experiencias que tenemos durante el sueño perdemos esta rica oportunidad de realización y expansión. En este sentido los sueños son una especie de experiencias extracorpóreas inconscientes en las que creemos tener nulo control.
Una alternativa al sueño y la vigilia la ofrecen las experiencias multidimensionales conscientes a menudo llamadas “experiencias extracorpóreas”. En ellas nuestra consciencia está despierta y pronta a interactuar con otras dimensiones de manera activa. En este artículo te invitamos a conocer cómo se puede acceder a estas experiencias.

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Cómo interactuar con una dimensión diferente

Cada dimensión posee su propia expresión de energía universal. Para poder experimentar una dimensión específica debemos cambiar nuestra propia frecuencia para así hacerla calzar con la de la dimensión que queremos experimentar.
Esto es similar a lo que ocurre cuando sintonizamos una frecuencia de radio a través del canal en que se está transmitiendo. Si estamos pudiendo experimentar esa frecuencia pero se “oye” distorsionada, lo que hacemos es intentar calibrar más finamente el sintonizador para así escuchar fuerte y claro.

¿Pero cómo entonces nosotros como seres humanos sintonizamos con estas dimensiones sin tener un sintonizador? ¿Cuál es la forma?

La “materia física” no es más que una forma de expresión o proyección de la energía no física. Toda la energía en el universo está formada, conformada y dirigida por el pensamiento enfocado.
Cuando nos damos cuenta de que la materia es una proyección de la energía no física, nos hacemos conscientes de que el método para acercarnos y experimentar otras dimensiones es a través del pensamiento enfocado.
Nuestros sintonizadores naturales son nuestros pensamientos.

Los pensamientos en sí mismos exhiben el tipo de frecuencia más poderosa de todo el universo que se caracteriza por carecer de límites para operar a través de diversas dimensiones (naturaleza multidimensional). Cada tipo de pensamiento posee o exhibe su propia frecuencia, y así es que cada pensamiento es capaz de abrirnos paso a diferentes dimensiones.
Todas las diferentes dimensiones responden de manera efectiva al pensamiento, ya que es la consciencia la que crea “realidad” en todas las dimensiones, sin excepción.
Podemos decir que en la dimensión física, existe una suerte de “retraso temporal”, debido a la manera en que percibimos el pensamiento y su realización o manifestación.
Sin embargo, este no es el caso en otras dimensiones ya que la mayoría de ellas responden de manera INMEDIATA al pensamiento y a su frecuencia energética.
Eso significa que cuando se está en una experiencia extracorpórea se piensa que se está en la tundra o en Nepal, se está ahí al instante.

Nuestro cerebro es una interfaz biológica que nos permite la comunicación entre el plano físico y lo no físico o etéreo. Una suerte de herramienta de conexión.
No somos nosotros mismos, nuestra esencia, tampoco es lo que está generando el pensamiento, es lo que está de algún modo traduciendo o interpretando ese pensamiento y enviándolo al resto de nuestro cuerpo.
Es por esta razón que cuando tenemos una experiencia extracorpórea nuestro cerebro responde e interpreta todo a través de nuestras experiencias físicas previas, conceptualizaciones e imágenes que le son más fáciles de reproducir.
Es importante agregar que todo nuestro “equipaje” emocional, ideológico, religioso y experiencial va a teñir nuestras experiencias extracorpóreas, otorgándoles un significado según sea nuestra perspectiva de éstas.
Por esta razón hay que tener muy en cuenta que al momento de decidir qué vamos a explorar a través de estas experiencias extracorpóreas, no solo debemos fijar nuestra intención base (el propósito que nos trajo a manifestarnos físicamente en la tierra), mostrar compromiso, apertura y practicar con frecuencia, sino que también debemos hacer un cambio radical en el modo en el que pensamos, enfocándonos en el modo en que estas experiencias nos beneficiarán y nos abrirán una puerta a una sanación integral.

A medida que más exploramos las experiencias extracorpóreas, más cambia nuestra percepción de la verdad o de la realidad que creíamos única.

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Pero, ¿Cómo es que logramos una de estas experiencias extracorpóreas?

En esta sección te explicamos cómo se desarrollan las experiencias extracorpóreas paso a paso.
Fases de las experiencias extracorpóreas inducidas
1. Preparación.
2. Fase vibracional o frecuencial.
3. Fase de bilocación o separación.
4. Fase exploratoria.
5. Fase de retorno o de reintegración con el cuerpo físico.

Preparación

El primer paso de la preparación es encontrar el momento adecuado. Para quienes están comenzando es mejor elegir un momento del día en el que se esté tranquilo y enfocado. Estos momentos pueden ser durante la mañana temprano, o durante cualquier momento de la tarde en el que no se esté demasiado cansado u estresado. Muchas personas más experimentadas utilizan aquella “ventana” que existe entre el momento en el que estamos quedándonos dormidos y el momento en el que entramos en el estado de “sueño”. Sin embargo esto suele ocurrir de noche, cuando generalmente estamos cansados, y siendo el período de tiempo de esta ventana bastante breve, la oportunidad para inducir una experiencia extracorpórea es también bastante pequeña. Por esto sugerimos comenzar por elegir un momento en que podamos estar completamente relajados, pero a la vez atentos.

Una vez nos encontremos relajados, el siguiente paso será enfocarnos en la respiración, tal como se hace en la meditación básica. Fijamos nuestra atención completamente en el aire que inhalamos, sostenemos sin forzar, y luego exhalamos con calma a un ritmo que nos genere paz y claridad mental. Un excelente ejercicio para aquellos que les es más difícil la concentración es crear visualizaciones. Podemos visualizar por ejemplo un cielo claro, donde nuestros pensamientos se transforman en nubes que se las lleva la brisa.
A medida que aplicamos este método más y más, nuestros pensamientos se irán haciendo paulatinamente menos frecuentes y menos persistentes.
Es en este momento en el que intentaremos expandir ese “espacio” donde no hay nubes, donde el cielo es claro e infinito, para lograr un estado de calma.
Una vez hayamos establecido ese espacio como un lugar estable, vamos a generar una intención.
Muchos expertos aplican frases similares en esta fase, como por ejemplo:
“Me encuentro completamente consciente durante la totalidad de esta experiencia extracorpórea”. “Ahora me encuentro fuera de mi cuerpo físico”. “Claridad durante esta exploración”.

Pero ya que este tipo de experiencias son un proceso muy personal, es aconsejable elegir las frases o afirmaciones que más nos acerquen emocionalmente a una experiencia exitosa.
Podemos repetir estas afirmaciones las veces que sea necesario.

Fase vibracional o frecuencial
Lo siguiente, es que debemos llevar la atención o debemos buscar identificar sensaciones como, hormigueo, cosquilleo, la percepción de un zumbido (físico o no), sensación de movimiento interno o de estar girando en sí mismo, o que el exterior se mueve en un bamboleo suave (pérdida del equilibrio).
Luego de identificar estas sensaciones, debemos mantenernos en calma y visualizar cómo estas sensaciones se extienden hacia el resto de nuestro cuerpo.
Debemos intentar lograr un estado emocional estable y calmo, mientras que al mismo tiempo aceptamos completamente las sensaciones que esta fase nos produce.
Una vez que hemos visualizado esta energía (vibración, zumbido, etc.) envolviendo todo nuestro cuerpo físico, debemos dejarnos llevar.

Fase de separación
Cabe mencionar que durante los primero intentos de auto-inducción de una experiencia extracorpórea, llegaremos solo a la fase vibracional o frecuencial, en la cual nos mantendremos dentro del cuerpo.
Una vez hayamos logrado expandir la sensación a todo nuestro cuerpo, quizás queramos elegir el pensamiento de un lugar u objeto que nos sea familiar y seguro en cual nos visualicemos dentro.
Una vez visualizado este lugar u objeto, nos visualizaremos moviéndonos hacia él.
Para muchos el visualizarse flotando hacia el techo de la habitación donde se está, es una buena alternativa. También puede ser rodar o deslizarse fuera de la cama o el lugar donde se esté recostado o sentado y abrirse paso hacia el lugar visualizado.
No existe un método equivocado o uno correcto de hacer esto.
Debemos mantenernos enfocados en todo momento, e intentar no generar pensamientos acerca de nuestro cuerpo, ya que este mero pensamiento nos hará regresar instantáneamente (ya que las dimensiones no físicas responden 100% a los comandos del pensamiento).
Paciencia: Este proceso es similar al de los bebés cuando están aprendiendo a caminar. Toma entrenamiento y energía el poder comenzar a controlar nuestros movimientos y foco dentro de esta fase.
Mientras más se practique, más control se tendrá.

Al comenzar el proceso de separación, podemos generar una nueva intención, por ejemplo: “Ahora me separo”. Si es que se ha practicado con antelación la comunicación con nuestros guías, seres de luz o nuestro ser eterno, podemos pedirle a uno de ellos que nos ayude en este proceso de separación. Esto se logra a través de la generación de otra intención, por ejemplo: “Pido a mi espíritu guía, que me asista en el proceso de separación”.

Es muy importante mencionar que existen innumerables métodos de inducción de las experiencias extracorpóreas, siendo esta una de las más comunes y naturales, sobre todo para el uso de personas que se están iniciando en la exploración. Más adelante en otro artículo hablaremos y detallaremos otras técnicas de inducción.
En esta fase y luego de habernos separado exitosamente, comenzaremos a sentir una sensación de levitación o movimiento (sensación más frecuentemente documentada). Debemos intentar no entrar en un estado de ansiedad o miedo, ya que muchas veces este movimiento es algo intenso.
Debemos intentar integrarnos con él, dejarnos mecer en él.
Otros rasgos comunes de haber logrado la fase de separación con éxito es que comenzamos a oír los sonidos ambiente (físico) cada vez más lejanos.

Fase de exploración
Es muy común que durante esta fase veamos un tipo de cordón color plata. Este cordón es llamado por muchas tradiciones, culturas y religiones como el “cordón de plata” y básicamente es la interpretación que hace nuestro cerebro de la conexión existente entre nuestro cuerpo físico y nuestro cuerpo como formación mental (yo).
Este cordón o unión es descrito como una especie de cordón umbilical brillante.
Las experiencias que tengamos en esta fase y la forma en que nos visualicemos a nosotros mismos y el entorno responderán casi en la totalidad al concepto que tengamos de nuestra realidad (en todo sentido, emocional, físico, espiritual). Estas dimensiones son descritas casi siempre como un tipo de duplicado de la realidad física de nuestro yo y de nuestro entorno, solo con leves cambios.

Los colores y formas de las cosas cambiarán, de acuerdo al concepto que tengamos de ellas.
Por ejemplo, si los muros de mi habitación son celestes, durante esta fase exploratoria puedo percibirlos como si fuesen violeta.
Lo mismo pasa con nuestra apariencia física, ya que esta puede tener diferencias en relación directa con el concepto que tengamos de nosotros.

En esta parte de la exploración, debemos generar una nueva intención, siendo esta por ejemplo: Deseo experimentar la sala o el comedor de mi casa. Frecuentemente luego de generar estas intenciones, experimentaremos movimiento intenso, recordemos que lo mejor es mantenernos calmos, enfocados y dejarnos mecer por el movimiento. Este proceso de calma consciente es clave ya que estamos mostrando confianza total en el universo y en lo que nos ayudará a manifestar.
Durante esta fase intentaremos explorar lo que vinimos a explorar y cuando estemos satisfechos con nuestra exploración estaremos listos para la fase de retorno.

Retorno

Muchas veces esta fase no es un proceso consciente, ya que la energía de nuestro ser eterno puede decidir cuándo nuestra exploración ha concluido.
Sin embargo, si esto no ocurre de modo natural, siempre podemos generar la intención o enfocar nuestro pensamiento en volver a nuestro cuerpo físico, diciendo por ejemplo: “Ahora estoy de vuelta en mi cuerpo físico”.
Muchos exploradores describen la fase de retorno como una de las más estremecedoras.
Esta experiencia de retorno puede resultar muchas veces un poco perturbadora, ya que se puede tener la sensación de estar en caída libre hacia nuestro cuerpo físico. Esto es debido a la discordancia que puede haber entre la frecuencia que muestra nuestro cuerpo físico y nuestro cuerpo etérico, o simplemente la falta de práctica.
Si deseamos entrenarnos en un mejor alcance de la fase de retorno, podemos otra vez, generar la intención de control total durante ésta, por ejemplo diciendo: “Tengo total control”.

Lo más importante durante una experiencia extracorpórea es mantenernos libres de resistencia, especialmente hacia el miedo, ya que si perpetuamos esta sensación o pensamiento de poca confianza o temor durante la exploración, éste se puede volver un patrón, lo que mermará ostensiblemente la calidad de nuestra exploración.

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Límites

No existen límites para las experiencias extracorpóreas, ya que esta exploración es en verdad nuestra propia voluntad de explorar el universo y nuestra realidad (objetiva y subjetiva LINK) de primera mano y en una primerísima primera persona.

Al abrirnos a la posibilidad de explorar estamos creando espacio y expansión. Estamos trascendiendo los límites conceptuales del espacio y tiempo. Al hacer esto nos estamos abriendo a la posibilidad de mejorar nuestra calidad de vida en todo sentido. Nuestra manifestación física, nuestro “yo” como formación mental y nuestro ser eterno están más integrados que nunca, permitiéndonos estar más sincronizados con el universo.
Estas experiencias pueden SANARNOS de manera integral, entregándonos herramientas y conocimiento con el cual podemos mejorar nuestras vidas. El hecho mismo de sentirnos libres y sin restricción en relación al tiempo, el espacio y a la fisicalidad puede aportar grandemente a nuestra expansión.

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Posibles propósitos de nuestras experiencias extracorpóreas (EEC)
Las posibilidades de propósito de una EEC son infinitas, pero algunos ejemplos básicos pueden ser:
• Visitar a seres amados que ya han fallecido.
• Explorar nuestros miedos y limitaciones con la idea de sanar.
• Comprender por qué nuestro cuerpo físico está sufriendo una enfermedad y cuál es la forma de sanar.
• Experimentar a nuestro ser eterno.
• Comprender las dimensiones del universo.
• Comprender el verdadero rol que cumplen los pensamientos en la realidad.
• Aprender a manejar nuestra densidad energética a voluntad.
• Reunirnos con nuestros espíritus guía, seres de luz, etc.
• Comunicarnos con animales (comprender que necesitan, qué sienten, ayudarles a sanar)
• Crear locaciones de realidad alterna.
• Podemos lograr la comprensión y el modo de solucionar un problema en nuestra vida.
• Podemos sanar a personas a distancia incluso en diferentes dimensiones.
• Visitar personas que viven a gran distancia de nosotros.
• Observar y CAMBIAR eventos del pasado.
• Encontrar nuestra intención o propósito base

Recordemos siempre que estas experiencias requieren de práctica y foco constante.
Debemos intentar mantener nuestra mente clara SIEMPRE y hacer que nuestra frecuencia vibracional se mantenga en un rango alto, ya que de otra manera las cosas que podemos experimentar en estas exploraciones serán la amplificación misma de todos nuestras pre conceptualizaciones, formaciones mentales erradas, miedos, etc.
Las experiencias extracorpóreas son uno de los vehículos más poderosos y eficaces para el proceso de sanación integral (física-emocional-espiritual) y somos nosotros mismos que tenemos la llave a esta maravillosa herramienta.

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Pam

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