EXPEDICIONES ESPACIALES. Mi crónica del Programa

Hoy se cumplen cuarenta y cinco años, según consta en los libros de historia, desde que el hombre, representado por el astronauta norteamericano Neil Amstron, pisara por primera vez la Luna.

La luna, nuestro único satélite, una tierra muerta a juzgar por las imágenes que de ella tenemos, y que aún así, continua siendo refugio de enamorados e inspiración de poetas. Porque hubo un tiempo en que los días no se contaban por meses, sino por lunas. Porque hubo en tiempo en la que se la adoraba como a una diosa. Porque hubo un tiempo que a sus supuestos habitantes se les denominaba selenitas, para diferenciarlos, supongo, del termino lunático, que siempre ha estado reservado a aquellos que soñamos de diferente forma a los demás. Y porque a pesar de que hoy hace cuarenta y cinco años de que nos dijeran de que la Luna no era más que un trozo de tierra sin vida, la Luna, continua siendo un gran misterio.

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Desde siempre, el hombre ha mirado al cielo, y llegó un día en que el hombre empezó a soñar con viajar a él, con viajar a las estrellas, y llegó un día en que por fin lo consiguió. La lastima, es que por culpa de algo a lo que se llamó guerra fría, la carrera espacial, se convirtió solo en eso, una carrera en la que sus dos competidores, la extinta URSS y los EEUU solo querían ser los primeros, olvidándose de lo más importante,  que los sueños no solo son para cumplirlos, sino también para vivirlos. De modo que cuando Neil Amstrong, supuéstamente llega a la Luna, y dice más o menos aquello de “este es un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad”, en realidad, la humanidad no cumplió ningún sueño, Amstrong pone en la superficie lunar la bandera de su país,  lo que significaba, simplemente, que aquella carrera la habían ganado los norteamericanos.

Pero eso el siglo XX, y el siglo XX ya es historia, estamos en el siglo XXI, y la carrera espacial, se ha convertido en expedición y aventura, y ha abierto la posibilidad de una nueva modalidad, “el turismo espacial”, y aún siendo consciente de que los de mi generación lo tenemos difícil para poder realizar ese tipo de turismo, en principio reservado solo a unos cuantos elegidos, en la entrevista que en nuestro programa del viernes hicimos a Eudardo Lurueña, el primer civil español que viajará al espacio, esté también nos enseño que los sueños son posibles.

Para los tiempos que marca la historia, se podría decir que fue ayer, el hombre voló por primera vez, imitando a las aves, al principio también fueron solo unos cuantos elegidos, hoy día, sin embargo, volar esta al alcance de casi todos. Por eso, quizás en un día no tan lejano, nuestros hijos, nuestros nietos, podrán mirar a las estrellas sabiendo que volar hasta ellas es posible.

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“Quizás fuera el amor a los planetas o quizás mi creciente aversión por este en el que vivía, pero desde donde alcanzo a recordar siempre he soñado con ir al espacio.”  (Gattaca)

Fran González

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