ENIGMAS DE SIEMPRE. EL PESO DEL ALMA

Según las investigaciones del Doctor Duncan Mac Dougall y su “teoría del peso del alma” que se remonta a 1907, toda persona pierde 21 gramos en el último minuto de su muerte. Para desarrolar su teoría, el Doctor Mac Dougall utilizaba a personas a personas moribundas que ponía en una cama/bascula de gran precisión para comparar su peso antes, y justo después, del momento de su muerte, el resultado era el mismo en todos ellos, 21 gramos, 21,2621142334750000 para ser exactos. Curiosamente, el Doctor Mac Dougall repitió el mismo experimento con once perros, y según él, el peso de los animales no experimentaba ninguna variación, lo que dejaba claro que  el alma es exclusiva del ser humano.

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Desde los antiguos filósofos griegos, pasando por la gran mayoría de las religiones o corrientes espirituales, la existencia del alma siempre ha sido motivo de debate, aunque muchos aceptan como dogma de fe su existencia, son otros los que esperan un prueba tangible en torno a ella. Por eso no es de extrañar que acerca de los experimentos del doctor Mac Dougall, el diario New York Times publicara en su página 5 del 11 de marzo de 1907, un artículo bajo el título “Soul Has Weight, Physician Thinks”, y que posteriormente hasta la revista American Medicine aceptara publicar el estudio de Mac Dougall en su número de abril de ese año (el trabajo se llamó “Hypothesis concerning soul substance together with experimental evidence of the existence of such substance”)

 En 2005, el doctor Francis Crick (Premio Nobel 1962), aseguró que los 21 gramos que había percibido MacDougall en sus experimentos era una pérdida del proceso físico del cuerpo, exactamente del cerebro y no del alma. Según él, la actividad neuronal producía un campo eléctrico que hace que el cuerpo pese más. Entonces, al detenerse esta actividad neuronal.  Sin embargo, el Doctor Crick fue incapaz de explicar porque en el caso de los perros, que también tienen actividad neuronal, no experimentan esa pérdida de peso al morir.

A lo largo de los años, otros físicos han intentado rebatir a Mac Dougall asegurando que para que una masa de 21 gramos se transforme en energía y salga del cuerpo, científicamente, debe producir un haz de luz. Lo curioso es que el mismo Mac Dougall, quien en otro experimento intentó ver el alma mediante una máquina de rayos X, aseguró que había visto un halo de luz en 12 personas moribundas, y se cuentan por miles los testimonios de personas que han visto una luz salir de un cuerpo en el momento de su muerte.

 El peso del alma sigue siendo a día de hoy un mito extendido popularmente, los que creen considerarán que los experimentos del Doctor Mac Dougall son la prueba irrefutable de la existencia del alma. Los escépticos, por su parte, no aceptarán esos experimentos como válidos, e intentaran buscar lagunas y errores, aunque por otra parte piensos que al que no quiere creer, en el fondo da igual las pruebas que se le presenten, porque como dice un refrán popular “No hay mayor ciego que el que no quiere ver”.

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El alma está situada en la intrincada estructura de neurotransmisores que forman nuestro  cerebro. He aquí la ubicación científica de donde reside nuestra alma (Eduard Punset)

Fran González

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