ENCUENTROS EN LA CUARTA FASE. Mi crónica del Programa

“Hola, soy la actriz Milla Jovovich e interpreto a la psicóloga Abbey Tyler”.

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Así comenzaba la película “La cuarta fase”, estrenada en 2009 y que combinaba escenas de rodaje con grabaciones “supuestamente” reales, incluso el director de la misma, Olatunde Osunsanmi, aparece en la cinta, entrevistando a la Abbey Tyler real. Por supuesto, como se pudo demostrar más tarde, todo no era más que una estrategia de marketing y no existía ninguna psicóloga llamada Abbey Tyler. Sin embargo, el pueblo donde se desarrolla el argumento, la localidad de Nome (Alaska) existe, aunque no sea la de la película, ya que esta está rodada en Bulgaria, y oculta una leyenda plagada de misteriosas desapariciones.

Entre los años 1960 y 2004 se dieron lugar numerosas desapariciones sin rastro y muertes en circunstancias extrañas, sobre todo de miembros de la comunidad indígena que vive en la zona, muchas de ellas mientras se trasladaban de diferentes poblaciones de la región con destino a Nome. Estos hechos, investigados inicialmente por la policía local en colaboración con la organización nativa Kawerak Inc. fueron derivados en 2005 al FBI tras barajarse la teoría de que se tratara de un asesino en serie con inclinación claramente racial. En 2006, mediante una rueda de prensa, el FBI hizo públicas sus conclusiones. En la mayoría de los casos la muerte o desaparición se había producido por congelación, ya sea por exposición directa al paraje helado de la zona en ciertas épocas del año, o a caídas accidentales al río Snake, y probablemente relacionados con la excesiva ingesta de alcohol a la que acostumbraban los habitantes de la zona. “Caso Cerrado”

¿Fue la ingesta de bebidas alcohólicas la verdadera causa de las muertes y desapariciones de Nome?. Nunca estaremos seguros, a menos que pertenezcáis al grupo de los que creen en las versiones oficiales. La película la cuarta fase, repito, totalmente ficticia, lanza su teoría de lo que pudo suceder… “Encuentros en la cuarta fase”

Cuarta Fase: Interacciones temporales con seres extraterrestres tipo abducción, es decir el secuestro temporal de personas o animales por parte de los ocupantes de un Ovni o abordajes voluntarios.

Corría el año 1961  cuando la historia de Betty y Barney Hill de Portsmouth (Estados Unidos), dio lugar al inicio del estudio de las abducciones. Pero sin embargo muchos siglos antes, allá por el 800 a d.c., el profeta Jonás que había desobedecido a los dioses, al intentar viajar en sentido contrario al lugar al que los dioses le habían enviado, cuenta en el libro bíblico que lleva su nombre, como se desato una tormenta por castigo divino mientras navegaba en dirección a Tarsis (la actual España), a resultas de la cual fue arrojado al mar por la tripulación que consideraba al profeta el causante de la tormenta, acto  seguido fue engullido por un pez gigante de piel metálica, y tras tres días, el pez arrojó a Jonás frente a las costas de Ninivé, donde se le había ordenado que fuera.

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Los encuentros en la cuarta fase no son nuevos, lo único nuevo es la catalogación. Pero han variado, en la antigüedad estos encuentros se contaban como apariciones angelicales con mensajes divinos que hablaban de profecías, de misericordia, de paz y de Dios, bueno, en algunas ocasiones también de guerra, y en su gran mayoría estos encuentros eran totalmente naturales aunque fueran acompañados de efectos especiales. Los encuentros en la cuarta fase que se narran en la actualidad son traumáticos. Secuestros, experimentos, dolor, olvido. ¿Qué ha cambiado? En mi modesta opinión, creo que los visitantes, lo que al final va a hacer cierta aquella frase de “cualquier tiempo pasado fue mejor”.

Yo soy Dios (Abbey siendo poseída por un ente)

Sentí deseperanza. No podía ser Dios pero sí podía fingirlo (Abbey)

Fran González

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