EL VIERNES 13 Y LOS ULTIMOS TEMPLARIOS

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Viernes 13, día de mala suerte en las culturas anglosajonas. Para aquellos supersticiosos que teman este día, les diremos que su fobia tiene un nombre: Collafobia. ¿Pero a que se debe que el Viernes 13 sea considerado un día maldito?.  Los estudiosos de las supersticiones indican que este temor nace en un hecho histórico en concreto, un hecho que durante setecientos años se ha visto envuelto en todo tipo de polémicas por las circunstancias que lo envolvieron.  


 Ocurrió un Viernes 13 de octubre de 1307, en este día la orden de los Caballeros Templarios fue perseguida por la Santa Inquisición, arrestándoles simultáneamente esa misma noche en toda Europa. La causa de esto fue la suposición de que los caballeros se reunían a hacer celebraciones paganas y practicar la herejía. Por ello fueron asesinados o condenados a la hoguera, en una matanza colectiva. 

La Torre del Homenaje en el castillo de Chinon, desde donde se otea el río Vienne, fue la cárcel de Jacques de Molay, último gran maestro de la orden del templo. En Chinon, sometido en la actualidad a una completa reconstrucción, los templarios aguardaron inútilmente a que el Papa de Aviñón les salvara de las falsa acusaciones formuladas por el rey de Francia. 

Ritos obscenos de iniciación, sodomía, adoración a un gato, escupir a la imagen de Cristo… fueron los cargos presentados contra los templarios y que muchos de ellos reconocieron tras ser torturados. La Iglesia, que no veía con buenos ojos la persecución desatada por el rey francés y conocía los «recursos» utilizados para que los reos se autoinculparan, exigió que a los templarios se les permitiera defenderse. 

Pero los sucesivos procesos judiciales canónicos y civiles, como el llevado a cabo en Chinon por una comisión papal de tres cardenales, no sirvieron para exonerar a los caballeros, que dejaron en las paredes de su mazmorra unas inquietantes inscripciones, conocidas como los «grafiti de Chinon», donde aparece buena parte de la simbología templaria. 

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A pesar de que los interrogatorios instados por el papa Clemente dieron como resultado la absolución por parte de la curia eclesiástica, el rey Felipe IV hizo caso omiso del documento, el cual estuvo oculto en los archivos vaticanos hasta el año 2002.

La orden de los templarios se disolvió en 1312 según decreto del Concilio de Vienne. Entre 1307 y 1312 los templarios fueron sometidos a todo tipo de interrogatorios y confesiones bajo tortura, entre retractaciones, concilios y bulas papales, hasta que finalmente Molay y los suyos terminaron  encerrados en la Casa del Temple, en París, dejados a la suerte de Felipe IV y de su valido Guillermo de Nogaret. 

Tras ser enjuiciados en Notre Dame por una nueva comisión papal y condenados a cadena perpetua, Molay y Godofredo de Charnay, comendador de Normandía, se retractaron de sus confesiones de culpabilidad y, por ello, fueron conducidos a la hoguera, el 18 de marzo de 1314. En la pira instalada en la isla de los judíos, en el Sena, mientras las llamas abrasaban su piel, Molay lanzó su maldición a quienes les habían conducido al cadalso: no tardarían más de un año en someterse al Juicio Final. 

Y así fue: el Papa de Aviñón murió un mes y dos días después de las ejecuciones, Nogaret en mayo y Felipe IV cayó desplomado el 29 de noviembre cuando cazaba por los bosques de Fontainebleau, a sólo ocho meses de la muerte de Molay. Su dinastía, la de los Capeto, desaparecería catorce años después. 

El jueves 25 de octubre de 2007, los responsables del Archivo Vaticano publicaron el documento Processus contra Templarios, que recopila el Pergamino de Chinon, o las actas de exculpación del Vaticano a la Orden del Temple, precisamente el año en que se conmemoraba el 700º aniversario del inicio de la persecución contra la Orden.

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Fran González

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