EL ORIGEN DEL DIA DE LOS INOCENTES

Según cuenta Mateo en su evangelio, durante el reinado de Herodes ocurrió que unos magos se dirigieron a Belén guiados por una estrella para adorar a un niño recién nacido, el mesías prometido por los antepasados, aquel que habría de reinar sobre todo el pueblo de Judea. Ante el temor de perder su trono, el rey, tras el encuentro con los magos, les pidió que le informaran de la localización del niño, pues el también deseaba rendirle adoración, jamás informaron a Herodes del paradero del niño, pues un mensajero de Dios les había advertido de sus intenciones. Ante la imposibilidad de encontrar al mesías, Herodes mandó matar a todos los niños menores de dos años, aunque con la ayuda de un ángel, que avisó a José para que huyera lejos,  Jesús, el mesías,  pudo salvarse  de la matanza de los inocentes.  A pesar de la gravedad de lo acontecido, el hecho de que quizás, Herodes vivió durante muchos años pensando que había acabado con el niño Jesús, o al menos esa es una de las razones que argumenta la cristiandad para decretar el día 28 de Diciembre, como el día de los Santos Inocentes, día en que según la  tradición dicta divertirse a costa de engañar a otras personas, sin embargo, como en todo, las tradiciones no siempre son tal como nos los cuentan

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Dicen, que fue durante la Edad Media las celebraciones cristianas se combinaron con otros, en concreto con un rito pagano conocido como la “Fiesta de los locos” que se celebraba en los días comprendidos entre Navidad y Año Nuevo. Se dice que estas fiestas eran tan escandalosas, que la Iglesia, en su afán por calmar las excentricidades de sus participantes, decretó que se celebrara en el día central de estas fiestas el día de los Santos Inocentes.

En el centro de Europa existía la costumbre de elegir, el día de San Nicolás (6 de diciembre), un Obispillo, seleccionado entre los niños del coro de las catedrales, y cuya dignidad duraba hasta el 28 de diciembre. Por esta razón, y porque era heredero de otra figura popular anterior, la del «Obispo de los locos» (que representaba el inversión de los órdenes sociales y, por tanto le era permitido toda forma de bromas) tomó el nombre de «Obispillo de Inocentes».  El día de la culminación del mandato del obispillo, era costumbre que este ordenará a los clérigos que entraran en las iglesias enmascarados y vestidos de bufones o con  ropas femeninas, para posteriormente entregarse a la gula y a la danza, y a decir de algunos incluso se efectuaban sacrificios, y cometían impiedades indignas para cualquier cristiano.

Perseguida por la Iglesia por su carácter burlesco y sacrílego (1431, Concilio de Basilea), la costumbre continuó y acabó convirtiendo este día en la fecha elegida para efectuar todo tipo de bromas, y difundiéndose  a otros países como España, en donde adquirió gran arraigo. Cuando Sicilia estuvo bajo el dominio de España, con los españoles llegaron las inocentadas y, del mismo modo se trasladaron a América Latina dónde aún perduran. En Sicilia la costumbre estaba circunscrita a las clases prominentes. Y ya después de 1860 las inocentadas cedieron el paso a la bromas del «pez de Abril», como consecuencia del influjo cultural de la península italiana, por lo que en Italia y Francia el equivalente al día de los inocentes se celebra el 1 de Abril, así como en gran parte del mundo sajón, estos por mantener ése día como el comienzo del años según el calendario juliano, el anterior al gregoriano por el que nos regimos en la actualidad.

Una costumbre ya arraigada es que tanto la prensa como los noticieros de radio y televisión, anuncien una noticia relevante, que por supuesto es totalmente falsa, y lo que  nunca debe faltar es el monigote de papel que toda espalda inocente debe cargar por cuanto más tiempo mejor.

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Durante tiempos, un consejo importante para el día de los inocentes era el de no prestar ningún bien, sea objeto o dinero, pues el prestatario es libre de apropiarse de los bienes. Esta forma de festejo ha venido a menos en años recientes y ya no es usual que la gente pida prestado con la esperanza de que el prestador no recuerdo la fecha y se le pueda hacer mofa con la muy popular frase: «“Inocente palomita que te dejaste engañar, sabiendo que en este día nada se puede prestar”.

Fran González

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