EGREGORES- CUANDO NUESTROS PENSAMIENTOS SE HACEN REALIDAD

Hay quien cree que cada vez que tenemos conciencia de nuestros pensamientos y los emitimos, estamos creando un Egrégor, bueno, o malo.

Egrégor, palabra posiblemente derivada del griego egregorol, despertado, consciente. En masonería, el término es usado para la definición del cuerpo místico de las hermandades en el momento de crear ideas.  El término también puede ser usado para referirse a la mente colectiva como entidad energética capaz de influir en el entorno, así como en el proceso de sanación y crecimiento espiritual.

Es innegable que constantemente estamos emitiendo pensamientos desde nuestro cuerpo mental, es una actividad incesante y muchas veces sin la conciencia del todo despierta. Con el poder de la mente gobernamos las células de nuestro cuerpo, lo que ocurre en nuestra mente se refleja y manifiesta como un espejo en nuestro cuerpo físico, emocional, espiritual. La función de la mente es pensar, recibir ideas y esas ideas estimulan al campo emocional ¿Es posible que estos pensamientos puedan llevar al cuerpo físico a la acción para plasmarla en algo tangible? Hay quien cree que sí.

Según algunas creencias los pensamientos son energías de los que una parte se acumula en nuestros cuerpos y otra parte de ellos se expanden y salen a la atmósfera, es decir, tiene masa (cuerpo) , y adquieren vida, personalidad, son entidades que funcionan de acuerdo a la dirección que le hemos dado. Estas energías nos afectan positiva o negativamente, muchas veces nos ha pasado que “sentimos” antipático a alguien que recién conocemos, aún sin saber casi nada de él, sin embargo, hay personas que nos atraen y buscamos su compañía sin tener una razón muy clara. Lo mismo nos pasa en los lugares que visitamos.

Queda claro que existen dos tipos de pensamientos; los positivos y los negativos. Los pensamientos negativos son opacos, oscuros, de baja vibración, afectan a quienes van dirigidos y rodean al individuo que los emitió en una atmósfera pesada, oscura, como algunos llaman con “malas vibraciones”. Así el individuo crearía lo que se llama Egrégor negativo.

Por el contrario, los pensamientos altruistas, positivos, siembran en nuestro subconsciente un semillero maravilloso con vibraciones luminosas, estimulándolas en lo positivo, en lo luminoso, nos proporcionan salud, belleza, energía, etc. Estos serían los Egrégores positivos.

Cuando sentimos que alguien nos ha hecho daño, empezamos a emitir pensamientos de ira, venganza y hasta lo expresamos con palabras, en ese momento nuestro cuerpo emite ondas electromagnéticas que salen al espacio donde se encuentran con otras cargas afines, es decir, ondas similares de pensamiento de odio, tristeza, abandono, despecho de otras personas, y se una a ellas como si fueran imanes.

Es por esto que debemos tomar conciencia de nuestros pensamientos, cada vez que los emitimos podríamos estar creando un Egrégor.

Así formamos la “conciencia colectiva”, con nuestros pensamientos, así mismo afectamos a nuestro entorno, familia, hogar, ciudad, país, planeta. Todos tenemos cada vez más la certeza de que somos habitantes de una misma tierra, y que todo lo que ocurre en ella nos afecta en mayor o menor grado, debemos en conciencia despierta, emitir pensamientos positivos y de esperanza, para crear un Egrégor colectivo luminoso que nos ayude en la manifestación de nuestro positivismo y en la evolución de cada ser y del planeta que habitamos emitiendo más armonía desde nuestro cuerpo mental.

Fran González

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