CORNELIUS AGRIPPA. El médico que reanimaba a los muertos.

Médico, abogado, teólogo y mago. En su obra principal, De occulta philosophia, recogió todo el conocimiento medieval sobre magia, astrología, alquimia, medicina y filosofía natural y lo respaldó teóricamente. Sus ideas y dedicación al estudio de las ciencias ocultas le obligó a vivir en un constante éxodo al ser perseguido en varios países. Durante su peregrinaje por Alemania, Francia e Italia trabajó como teólogo, físico, abogado y soldado. Cornelius Agrippa von Nettesheim  fue considerado por muchos como el fundador de la filosofía ocultista y príncipe de magos. Y según decía, tomando como base los antiguos escritos era capaz de poder revivir a los muertos.

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“Dios gobierna el mundo, aunque la ejecución de su voluntad la deja a sus servidores, entre los cuales también se encuentran los demonios. El mundo está constituido de forma jerárquica y todo tiene alma: hombre, animal, vegetal y mineral.

Como quiera que cada uno de los cielos y astros también tienen un alma, sobre los cuales hay situados en un plano superior unos regentes a modo de inteligencias superiores, de igual modo que unos siervos subordinados como ayudantes, la astrología y la magia ritual son de vital importancia en su concepto del mundo. De este modo todas las cosas se encuentran unidas entre sí y poseen un efecto atrayente o repulsivo sobre ellas mismas”. Estos eran los principios de Cornelius Agrippa.

Hijo de una familia noble, nació en Colonia, Alemania, en cuya universidad curso los estudios de medicina.  A los veinte años ya era considerado un maestro de magia y alquimia, y dominaba varios idiomas, entre ellos el hebreo, esto último, junto con sus dotes de orador, llevaron a Cornelius a diferentes misiones diplomáticas y militares, con las que se ganó la vida durante algún tiempo.

Abierto a todo tipo de corrientes de pensamiento, intentó conciliar y unir filosofía y ocultismo.. Fue en 1507 mientras se encontraba en Paris, por una misión encargada por el emperador Maximiliano, cuando entra en contacto con un grupo de jóvenes aristocritas que formaban parte de una sociedad secreta llamada “Sodalitium” cuyo principal propósito era la creación y desarrollo de un plan místico para reformar el mundo.

En 1509, y gracias a la intercesión de Margarita de Austria, hija de Maximiliano, recibe una autorización para impartir clases de literatura sagrada, principalmente cábala, en la universidad de Dole. Cornelius empieza a cuestionarse la fe católica, considerando que quizás ni era la mejor ni la verdadera, y que todas las religiones han de ser objeto de un detenido análises, además, dicen que con el fin de alagar a su beneficiaria, a quien incluso dedicó una obra “La divina Margarita, comienza a difundir ideas de exaltación del sexo femenino basadas en la Biblia y otros textos filosóficos. Como era de esperar el clero no tardó en reaccionar, y ni las ideas sobre la verdadera naturaleza de la mujer, ni la enseñanza de una ciencia que comenzaba a ser considerada como herejía fueron bien vistas por las autoridades eclesiásticas. Tras un sermón que un franciscano llamado Catilenet pronunciara, en presencia de la misma Reina Margarita, en contra del cabalista impío, a Cornelius se le prohibió la publicación de publicar su libro en exaltación de la mujer y se le obligó a abandonar la ciudad.

Tras un breve paso por Londres, donde hay quien dice que participó en la fundación de la orden rosacruz en esa ciudad. Agripa se reintegró a las órdenes del emperador Maximiliano y a sus misiones diplomáticas, aventura que no duraría demasiado tiempo, Cornelius abandonó el ejército y se dedicó a la enseñanza por diversas universidades italianas, hasta que en 1518, el márques de Montferrat lo convierte en síndico en abogado de la ciudad de Metz. Cargo que ostentaría durante dos años, hasta que se enfrentara a un inquisidor dominicano, Nicolas Savini, cuando salvo de la hoguera a una campesina acusada de brujería, en base al testimonio de otros campesinos con fama de estar siempre borrachos. Tras liberar a la joven, Cornelius impuso una multa a los difamadores, y a dos monjes, que también fueron  responsables de la detención de la campesina por difamación. Nuevamente sería obligado a abandonar una ciudad.

Después de un breve paso como médico duquesa Luisa de Saboya, madre de Francisco I,  a causa de que esta pretendía también que fuera su astrologo personal, cargo que Cornelius rechaza, escribe “La incerteza de las ciencias y las artes”, afirmando que estas son perjudiciales para el hombre, denunciando en 103 capítulos los abusos de las profesiones liberales, gramáticos, músicos y médicos entre otros. La obra se divulgó rápidamente, lanzando dos ediciones en apenas tres meses. Antes de presentar al público la tercera, es confiscada y quemada por orden de la Facultad de Teología de Paris.

 En 1531 es nombrado historiador en Anvers, donde una vez más se gana la enemistad de algunos miembros de la iglesia que le llevan nuevamente a perder su trabajo, y al no poder hacer frente a sus deudas, es encarcelado durante un año en una prisión de Bruselas.

En 1532, y a pesar de la feroz oposición del tribunal de la inquisición de Colonia,  por fin ve la luz su obra, en tres volúmenes, “Filosofía Oculta”, considerada como la mejor enciclopedia de magia de todos los tiempos. “Para conocer la magia es necesario tener conocimientos de física, matemáticas y teología” “El poder de la magia encierra los conocimientos más profundos de la naturaleza y sus misterios”

En el primer volumen, sobre magia natural, desarrolla la teoría de los tres mundos, elemental, intelectual y celeste, analiza las virtudes ocultas de las cosas y los influjos planetarios en el alma y en las especies, animales, vegetales y minerales. En el segundo, los números, pesos, medidas y la armonía universal. En la tercera los nombres divinos, jerarquía angelical, los espíritus planetarios, conjuros, ritos, cábala.  “El hombre, al igual que el universo es inmortal, su inteligencia, su imaginación y su alma son capaces de influenciar y transformar el mundo.

En 1535 Francisco I emite una orden de detención contra Agrippa por declaraciones satíricas contra su madre, por fortuna, gracias a unos amigos consigue refugio en Grenoble, donde moriría un 18 de febrero de 1535. Un cronista de la época afirmo tras la muerte del llamado “Príncipe de los magos”, siempre estaba acompañado de un perro negro, un macho al que llamaba Monsieur y que sin duda era el mismísimo diablo, omitió que también tenía una perrita, igualmente negra,  a la que llamaba Mademoiselle.

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Leyenda de Flandes sobre Cornelius Agrippa.

Resultó que un buen día llegó a Lovaina, donde gracias a su gran saber fue profesor en la universidad. Aquí su esposa se hizo amante de uno de sus estudiantes (al que más tarde se le conocería como “Fonske”) Éste convenció a la mujer de Agripa para que le dejara ojear los libros de magia negra que supuestamente guardaba con gran celo el maestro Agripa. Un buen día que el maestro había salido, entró en su estudio y en su curiosidad comenzó a leer en voz alta uno de ellos, que le había llamado la atención por no estar escrito ni en latín ni en griego… cuando de repente se abrió la puerta de golpe y apareció un demonio que le dijo: “Me llamo Quasiloco ¿qué debo hacer, señor?”. Fonske se quedó de piedra y solo pudo balbucear: “¡Fue un accidente! ¡En serio!”, a lo que el demonio respondió: “¿No sabes que los demonios no pueden ser convocados a la ligera y que no les gusta que les molesten?”. Fonske, muerto de miedo, no pudo responder y el demonio lo tocó y con su solo roce lo mató.

Poco después volvió el maestro Agripa y se encontró el cadáver, con el demonio Quasiloco sentado sobre él. Asustado de que sus vecinos vieran todo aquello y volvieran a acusarlo de brujería, ordenó al demonio que se introdujera en el cuerpo del estudiante y se fuera a caminar por la ciudad, bien lejos de su casa, y que entonces saliera del cuerpo. El demonio Quasiloco así lo hizo, y de esta forma pareció que el muchacho había muerto de repente en mitad de la calle…

Pero el demonio no tuvo suficiente, ya liberado como estaba, y tras abandonar el cuerpo de Fonske poseyó otro, y luego otro, y otro, y otro… Y de esta forma el terror del demonio llegó a la ciudad de Lovaina…

Finalmente, un jesuita español que también era profesor en la universidad, Martín Antonio del Río, acusó a Cornelius Agripa de haber traído al demonio a la ciudad, y éste tuvo que huir también de Lovaina.

Esta leyenda es una de las más conocidas de Lovaina, y ha hecho famosas a las figuras del demonio Quasiloco y del estudiante Fonske, que tiene una estatua en el centro de la ciudad, como os conté en el especial “Los habitantes perennes de Lovaina”, en la que, ávido de saber, se escancia una jarra de “sabiduría” en su propia cabeza.

Fran González

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