CONAN DOYLE contra HOUDINI. Guerra por el más allá.

A  pesar de que ambos se admiraban mutuamente y que en principio les unió una íntima amistad, en los últimos años de sus vidas se convirtieron en enemigos irreconciliables. Arthur Conan Doyle, el creador del inmortal Sherlock Holmes, era un arduo defensor del espiritismo. El inigualable Harry Houdini, aaabó siendo un activista en contra de lo que el suponía práctica fraudulenta de todos los médiums. Ninguno fue capaz de convencer al otro de que estaba equivocado.

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Dicen que la primera discrepancia entre ellos se produjo a raíz de las fotografías de las llamadas Hadas de Cottingley, el escritor las llegó a publicar en un artículo suyo presentándolas como la prueba evidente de la existencia de los seres elementales, mientras el mago estaba convencido de que las fotos eran trucadas, aun así, este último y para no contrariar a su amigo, incluso dicen llego a invitar a las niñas protagonistas a  uno de sus espectáculos en una de sus giras por el Reino Unido.

LAS HADAS DE COTTINGLEY

La casualidad, o el destino, quisieron que Conan Doyle y Houdini compartieran en un momento de sus vidas un mismo dolor, la muerte de un hijo y una madre. Tras la muerte de la madre de Houdini el mago dedica gran parte de su vida a encontrar la manera de ponerse en contacto con ella. Era la década de los años veinte, y el espiritismo es una corriente en alza en Estados Unidos y Europa, posiblemente el mago se vio alentado por Doyle, quien le decía recibir gran consuelo gracias a poder recibir mensajes de su hijo desde el más allá. Pero al tiempo que los simpatizantes del movimiento espiritista crecía, algunos magos se dedicaban a desenmascarar a muchos de los que se atribuían poderes sobrenaturales.

Uno de estos magos fue, John Nevil Maskelyne, cuyo trabajo consistía en reproducir los prodigios de los médiums, valiéndose del ingenio, la psicología, las técnicas escénicas y la alteración de la percepción. El propio Maskelyne se había convertido en ilusionista tras asistir a una representación de los hermanos Davenport, famosos médiums, en el teatro local de Cheltenham, su ciudad de origen, en la que tenía un taller de relojería.

Los Davenport se encerraban en un armario que tenía tres puertas. Los hermanos se sentaban atados  uno a cada lado, y en centro del armario una trompeta, una guitarra, un violín, dos campanas y una pandereta. En cuanto las puertas se cerraban y se apagaban los luces, los instrumentos empezaban a tocar, pero cuando se hacía la luz y se abría el armario, los Davenport continuaban atados, y sentados cada uno en su lado del armario.

Tres meses después Maskelyne, con la ayuda del hábil ebanista Cooke presentó un armario similar con el que replicó los prodigios que realizaban los Davenport, dejando bien claro que no precisaba ayuda alguna de los espíritus.

A pesar de esto,  Sir Arthur mantenía que el comportamiento de Ira y William Davenport no había sido fraudulento porque mantuvieron una calculada ambigüedad sobre el origen de sus poderes y dejaban al arbitrio del público la resolución del enigma. Sin embargo, en esta ocasión el escritor estaba equivocado, el número de los Davenport se hallaba más próximo al escapismo que al mentalismo. Y esa era la especialidad de Houdini, ser capaz de librarse de cualquier atadura. Y eso es lo que hacían los hermanos: desatar y anudar de nuevo las cuerdas que les trababan en un abrir y cerrar de ojos. Tras su retirada, Ira Davenport había revelado a Houdini los secretos de estos escapes: cuerdas largas, pericia para realizar los nudos, destreza para revolverse y el uso de aceite para facilitar escabullirse de las ligaduras. Ira le describió incluso las trampas que disponían en los pasillos de los teatros para impedir que ningún intruso pudiese llegar hasta el armario e investigar el material utilizado.

La confesión de Ira no alteró la convicción de Sir Arthur de que se trataban de médiums genuinos,  consideraba banales esta clase de confesiones. Si los médiums recurrían a veces a los trucajes se debía a que no siempre se hallaban en disposición de ejercer sus verdaderos poderes superiores.

En su relación con Sir Arthur, Houdini moduló su punto de vista sobre los Davenport, lo que  dio pie a Sir Arthur para considerar que avalaba la inexistencia de trucos o manipulación al insistir en que jamás fueron descubiertos.  En 1920 tras intercambiar decenas de cartas, ambos se encontraron por primera vez en persona, en Crowborough, Sir Arthur le contó que había hablado al menos en seis sesiones distintas con su hijo muerto. Houdini mitigó su escepticismo, se mostró desprejuiciado y confesó a su huésped que estaba ansioso por conocer la verdad, para lo que solicitó su ayuda.

Doyle franqueó la entrada a Houdini a diversas sesiones. En las que tuvieron lugar en la Sociedad para la Investigación Psíquica de Londres intervino la médium Marthe Béraud, que había adoptado el nombre de Eva Carriére y a veces se hacía llamar Eva C. Años atrás, tras la muerte del joven con el que se iba a casar, Marthe materializó el espíritu de un brahmán hindú llamado Bien Boa que resultó ser a veces una tosca figura de papel maché y otras un cochero árabe disfrazado. Aquello había ocurrido en la Argelia colonial. Después en la metrópoli, en Francia, sus manifestaciones tendrían un fuerte contenido erótico. Era una médium controvertida por lo que fue invitada por la Sociedad de Investigaciones para ser estudiada.

En las primeras sesiones no sucedió apenas nada. En una sesión a la que asistió Houdini, Eva Carriére materializó lo que llamaba ectoplasma, un fluido pegajoso que brotaba por su boca y otros orificios del cuerpo. Las materializaciones y desmaterializaciones de ectoplasma junto a la fotografía espiritista eran los dos argumentos preferidos de Conan Doyle en defensa del espiritismo.

En la misiva que envío a Sir Arthur dando cuenta del asunto una vez más se mostró cauto. Aseguró que no había visto nada sobrenatural y describió los hechos sin explicarlos. Pero en su libro Un mago entre los espíritus, publicado poco tiempo después describió los gestos de la médium como los movimientos precisos de un prestidigitador. También el ectoplasma estaba confeccionado con papel maché. Conan Doyle se fijaba en los efectos y Houdini investigaba los métodos.

En 1922 volvieron a encontrarse, esta vez en Estados Unidos. En Nueva York, Houdini le invitó a comer en su casa y tuvo ocasión de mostrarle su biblioteca, especializada en magia e ilusionismo, de la que se encontraba especialmente orgulloso. A Sir Arthur lo que verdaderamente le llamó la atención fue la ausencia de obras que trataran del espiritismo.

Días después ambas familias se reunieron en Atlantic City. Doyle propuso a Houdini una nueva sesión de espiritismo. Esta vez se trataba de una proposición delicada. Jean Leckie, segunda mujer de Conan Doyle, decía tener dotes mediúmnicas y se sentía capacitada para establecer la comunicación que tanto ansiaba Houdini con su madre. Se reunieron los tres en un cuarto del hotel. Sir Arthur bajó las persianas y pronunció una oración. Se juntaron las manos sobre la mesa. Cuando Jean entró en trance, Houdini reconoce que quería que aquello sucediera realmente, deseaba con todas sus fuerzas que fuera verdad, anhelaba creer. Jean, muy alterada, empezó a escribir febrilmente.

Houdini por un instante pensó que era posible. Arrancó la primera hoja del cuaderno. Estaba escrita en inglés. Su madre hablaba de lo mucho que le quería y de lo orgullosa que se encontraba por los grandes éxitos de su hijo. Siguió arrancando una a una las páginas siguientes, hasta un total de quince, sin  hacer ningún tipo de comentario. Houdini estaba decepcionado. En las notas su madre le llamaba Harry, que era su nombre artístico, para ella siempre fue Erik, su nombre de pila. Aunque había vivido 50 años en Estados Unidos jamás aprendió inglés. Se expresó toda su vida mediante una peculiar Koiné, un idioma artificioso, mezcla de húngaro, alemán y yídico. Casada con un rabino, difícilmente hubiera iniciado su escrito con una cruz. Pocos meses más tarde Houdini publicó un artículo en el New York Sun, en el que negaba que alguna vez hubiera percibido el menor signo de una comunicación con los seres queridos que hemos perdido. Sir Arthur se sintió profundamente traicionado, y por primera vez la correspondencia entre ambos hombres adoptó un tono desabrido.

Las diferencias de criterio desbordaron la esfera privada y emergieron en la esfera pública. Fue en 1923 cuando Houdini rompió hostilidades abiertamente contra los espiritistas. Suspendió sus actuaciones mágicas y recorrió Estados Unidos ofreciendo conferencias en las que denunciaba los fraudes de los médiums. Había analizado minuciosamente sus prácticas, asistiendo a múltiples sesiones, muchas veces disfrazado para no ser reconocido. Un año después publicaría su libro Un mago entre los espíritus verdadera antítesis de la Historia del espiritismo de Sir Arthur. La correspondencia entre ambos fue sustituida por declaraciones cruzadas en la prensa, cargadas de recriminaciones y reproches, en un tono cada vez más agresivo.

En 1926, tras la muerte de Houdini, Doyle escribiría un ensayo, “ El enigma Houdini”, en el que  afirma que fue el médium más relevante de la época. Una tesis que desarrollaría el mentalista Joseph Dumninger, que publicó un libro en 1928 en el que se preguntaba si Houdini no habría sido un médium sin saberlo. Dunninger reunió algunas anécdotas que intentaban probar que Houdini tenía la capacidad de premonición, que había percibido la muerte de su madre cuando viajaba en trasatlántico hacia Europa. E incluso su propia muerte, pocos días antes de que sucediera.

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La esposa de Houdini, Bess, ofreció 10.000 dólares a quien fuera capaz de ponerle en contacto con su marido. Se celebraron numerosas sesiones y en 1928, un tal Arthur Ford aseguró que había recibido un mensaje del mago. Ni siquiera después de muerto lograron engañarle. Houdini había elaborado un código secreto de acuerdo con su esposa Bess de manera que ella podía comprobar la autenticidad de cualquier mensaje que atribuyeran a su marido. Una rápida ojeada bastó para comprobar que el mensaje de Fox no incorporaba el código convenido.

 La última sesión tuvo lugar el 31 de octubre en presencia de los micrófonos de la radio que la retransmitieron por todo el planeta, el resultado fue negativo y Bess Houdini renunció a proseguir en su empeño.

Fran González 

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1 respuesta

  1. find-way-net dice:

    La unica relacion con los bosques que tenian aquellas hadas es que estaban hechas de papel. Las fotos tenian el merito de ser uno de los primeros trucajes fotograficos. Las figuras copiaban las ilustraciones de un libro de cuentos infantiles publicado cinco anos antes, dibujadas por Claude Shepperson , que casualmente incluia un relato del propio Conan Doyle .