Asesinos en serie: Ted Bundy

Theodore Robert Cowell Bundy más conocido como Ted Bundy nació el 24 de noviembre de 1946 en Burlington, Vermont, Estados Unidos. Fue un asesino en serie especializado secuestrar y violar a mujeres entre sus 15 y 25 años. Además, solía practicar la Necrofilia con algunas de sus victimas. Ha recibido el apodo de El asesino del Campus.

Hstoria

Fue un estudiante aplicado y con buenas notas en la Universidad de Washington y en la Universidad de Puget Sound con la licenciatura en psicología. Trabajó en varios lugares sin durar mucho tiempo en ellos. Durante la primavera de 1967 se enamoró de Stephanie Brooks, pero dos años después ella se graduó en Psicología y finalizó la relación por considerar que su pareja era indiscreta y carecía de objetivos claros en la vida. Bundy nunca superó la ruptura y se obsesionó con Stephanie manteniendo contacto a través de cartas para, así, intentar reconquistarla.

Fue considerado un estudiante brillante y estimado entre sus profesores. Incluso obtuvo una condecoración de la policía de Seattle por salvar a un niño de tres años de morir ahogado. También se relacionó con figuras importantes del Partido Republicano de los Estados Unidos. Al final, Bundy la abandonó sin que ella volviera a saber nunca más de él.

Antes de comenzar a asesinar perpetró una serie de hurtos en casas ajenas y comercios mientras estaba ebrio. El 4 de enero de 1974 entró en el cuarto de la universitaria Joni Lenz, de 18 años, la golpeó con una palanca metálica y la violó con una pata de la cama. La policía había iniciado una investigación y contaba con descripciones acerca de un hombre que solicitaba ayuda a chicas que jamás volvían a ser vistas. El individuo tenía la particularidad de ir cargado con libros y llevar un brazo enyesado o en cabestrillo.

También hubo testigos que observaron a un hombre que solía tener «problemas» para arrancar su Volkswagen, el cual había sido visto rondando el sitio donde desaparecieron dos de las jóvenes asesinadas. Bundy despistaba a la policía porque sabía cómo alterar su aspecto físico. Se cambiaba el peinado, se dejaba crecer barba y bigote o se los afeitaba. Entre ambas comisarías elaboraron un retrato hablado del posible aspecto que tendría el asesino.

Haciéndose pasar por un oficial de policía, le informó que habían intentado robar su coche. Ella luchó y consiguió apartarse antes de que Bundy pudiera fijar el otro extremo de las esposas. En la comisaría, Carol narró lo sucedido y así se obtuvo la descripción del hombre, del vehículo y el tipo de sangre del atacante. Casi un mes después de ocurridos los hechos, un hombre llamó a la policía para informar de que la noche de la desaparición de Debby había visto salir precipitadamente un Volkswagen de color claro del estacionamiento de la escuela.

 



 

Debido al retrato hablado del asesino, una amiga cercana de Meg Anders lo reconoció como Ted Bundy. Meg Anders también llamó de manera anónima a la policía sugiriendo que su novio podría tener algo que ver con las muertes. A pesar de que se facilitaron fotos recientes de Bundy a la policía, los testigos fallaron al hacer la correspondiente identificación. La policía desechó esa pista para enfocarse en otros informes.

Bundy adoptó la estrategia de trasladarse de un estado a otro para evitar que la policía descubriera sus patrones. Con el paso del tiempo sus ataques se volvieron cada vez más erráticos y temerarios. El 16 de agosto de 1975 un patrullero detuvo un Volkswagen para comprobar su matrícula. El sospechoso se dio a la fuga, pero fue detenido poco después.

El 30 de junio de 1976 fue sentenciado a una condena de 15 años de prisión con posibilidad de libertad condicional. Entre 1976 y 1972 logro escapar varias veces de prisión y de la policía. Hasta que el 25 de junio de 1979 en Miami fue acusado por otros delitos. El 31 de julio de 1979, tras siete horas de deliberación, el jurado lo declaró culpable.

Él escuchó el veredicto sin demostrar emoción alguna, a diferencia de su madre, que suplicó piedad. Ted afirmó ser víctima de una farsa, de un juicio injusto y abusivo, por lo que no tenía que pedir clemencia por algo que no había cometido. Representándose a sí mismo obtuvo numerosos retrasos a la ejecución, la primera siendo el 4 de marzo de 1986, incluyendo unos quince minutos antes de la hora programada para morir el 2 de julio de 1986, y otro el 18 de noviembre, a tan sólo siete horas de la ejecución. Tras la declaración del vocero de la prisión de que Ted estaba oficialmente muerto, gritos de alegría se dejaron escuchar de una multitud jubilosa y soltaron fuegos artificiales.

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